A la asfixia

A las calles sobreiluminadas que cegáis las estrellas,
a la moral aprendida y nunca asimilada,
a las falsas sonrisas gratuitas,
a los uniformes uniformizantes,
al corazón de monóxido de tus tubos retumbantes,
a las convenciones no convincentes que nos llevan erróneamente por el camino correcto,
a tu paraíso de pesadilla entre asfalto y plástico,
a tus evasivas drogas carceleras,
a la dogmática libertad comercial,
a tu gris que nos pinta sonrisas diarias,
a tu felicidad compra, compra, compra, vendida,
al rápido freno de tu progreso que nos deja atrás,
a la pantalla creadora-ensordecedora, entumecedora que nos muestra lo que somos,
a la tradicional traición autocomplaciente,
a la presión insaciable que nos introduces hasta los huesos,
a toda tu limpia basura-cultura, de todo corazón
muchas gracias, gracias mil.
Mil gracias por esas voces que ahogadas en ti no han tenido
mas condenada salvación que convertirse en artistas,
por los creadores malditos que no han podido entrar en vereda.

(Pequeña explosión sentida mientras escucho a Yutaka Ozaki y preparo verdel al horno, con unas gotas de vodka en el cuerpo. Otra más).

(1-4-2008)

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