Olas

Con la inconsciencia de las olas arremetemos de cabeza
contra las peñas firmes,
con la obstinación
de quien es dueño de tiempo ilimitado para tallar los límites,
aun siendo el tiempo quien,
como arena entre los dedos,
en la espuma de nuestra sangre,
se nos escapa
entre grietas más antiguas que el propio tiempo.
Con la inconsciencia de las olas dejamos sangre
contra las peñas firmes,
como si también nosotras, como espuma las olas,
pudiéramos renovar
la sangre sin límites.
Si nuestro tiempo no es ilimitado
sea nuestra obstinación.
Llegarán espumosas olas
que acaricien las peñas firmes
convertidas en arena.
Seamos, obstinadas,
olas inconscientes de tiempo ilimitado.

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