Vértigo

Mirando desde el borde del barranco,
solo,
cuento las bajas dejadas por esta guerra
hasta agotar dedos de manos y pies.
Parece que soñábamos una vez
que seguiríamos hasta la muerte
lanzando al barranco
metáforas, hipérboles piedras,
hacia arriba, siempre hacia arriba,
sabiendo
que volverían en nuestra contra
una, dos, once, veinte,
metáforas, hipérboles, piedras
todas volverían, vaya que sí,
en nuestra propia contra.

En el borde del barranco,
solo,
siento vértigo, cosa nueva,
al querer avistar las hierbas al borde del muro que se levanta.
Vértigo o miedo,
si caeré barranco arriba
yo también,
si podré acostumbrarme a caminar por el borde superior
y aficionarme
a arrojar al barranco,
hacia abajo, siempre hacia abajo,
metáforas, hipérboles, piedras.
Querían romper el cielo
nuestras metáforas, hipérboles y piedras
hace no tanto tiempo,
y me da vértigo pensar
si el teatro
no era tan solo
para que las nubes y las estrellas nos hicieran un lugar.

Yazco al borde del barranco de Bourdieu,
solo,
en esa línea en la que peñas y olas se abrazan,
juntando fuerzas para dominar
el vértigo de mirar hacia arriba,
otro día más,
a la espera de la lluvia de arrojadas metáforas, hipérboles, piedras,
sin paraguas.
¿Me veis desde allá arriba
quienes en una época estabais aquí abajo conmigo?
¿Alguna vez os ha llegado hasta allí
al menos alguna modesta antítesis
arrojada desde este borde del barranco?

(23-12-2020)

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